La hora de respetar la naturaleza

Leo los diarios, miro una y otra vez las noticias. Ver lo que pasa en el Amazonas y sus alrededores me estremece. Si hay algo que aprendí viajando es a cuidar y amar la naturaleza. Me impresiona la diferencia abismal entre las distintas políticas de los gobiernos. Mientras muchos políticos buscan cada día más poder, más dinero, sin pensar en las consecuencias, hay otros que sí se preocupan por las futuras generaciones y el mundo que vamos a dejar.


Por esto les quería contar mi experiencia trabajando en un bosque. Para aprender que como ciudadanos debemos exigir a quienes nos gobiernan que cuiden el planeta que es de todos y nos permite vivir cada día.
Fue en Septiembre de 2017 cuando regresaba a Nueva Zelanda luego de un viaje por Asia, muy ajustada de plata. Necesitaba un trabajo urgente pero no podía andar pretendiendo mucho. Una amiga me llama y me dice: “Hay un trabajo haciendo caminos de trekking en un bosque, podemos ir todos, pero dicen que es duro”.


La verdad que no me imaginaba con una pala al hombro, ni haciendo mucha fuerza, y mucho menos viviendo en la punta de una montaña alejada de la sociedad.
Pero más opciones de trabajo no tenía. El dinero se iba y sólo me quedaban tres meses de Visa. Entonces llame a la persona que debía hacerme la entrevista. Me hizo millones de preguntas y me aclaró que ellos no hacían diferencias entre hombres y mujeres, que si había que palear, hacer un pozo, hacer kilómetros caminando, debía que estar a la altura. Y lo convencí de que podía hacer todo, aunque yo, no era la convencida.

¿Pero saben qué había realmente atrás de este trabajo? Salvar una especie de árbol. Salvar un bosque entero. Salvar la naturaleza. Y eso fue lo que motivó a dar lo mejor de mí.
Pequeña diferencia con otros países. En Nueza Zelanda si se preocupan. Empezaron a notar que una especie de árbol llamada Kauri se estaba muriendo en la Península de Coromandel. Investigaron y encontraron que una bacteria de la ciudad era llevada por la gente en sus zapatillas al bosque cuando iba hacer los trekking. Esta bacteria ingresaba por la tierra e iba comiéndose de a poco al Kauri. Entonces decidieron actuar, proteger, cuidar y salvar al preciado árbol. Para esto se colocaron mayas especiales que eran rellenadas con tierra también especial, y en otros sitios se realizaron caminos con maderas y puentes. De esta manera los humanos que entraran ya no iban a tocar la verdadera tierra del bosque y las bacteria no se extendería. Ésta tarea se realizó en muchísimos kilómetros de cada uno de los bosques durante cuatro meses.


En noviembre yo deje el trabajo para volver a Argentina, me fui con bastante plata ahorrada que era el objetivo. Pero me retire con el corazón inflado por la increíble experiencia que fue vivir en un bosque, trabajando ahí. Y por sobre todas las cosas, feliz de haber ayudado a la naturaleza, quien nos permite respirar día a día.
Por esto es que debemos concientizarnos de cuidar al planeta, y nosotros podemos hacer algo empezando por no tirar basura en las calles, guardar y reciclar, no derrochando agua y muchas pequeñas acciones más que ayudan. Y sobre todo exigiendo a los que se creen poderosos que no pueden manejar la naturaleza, que es de todos, de la manera que se les plazca.

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