La magia de viajar

Que si vamos o no vamos. Que si renunciamos a nuestro trabajo. O si apostamos a nuestra carrera. Que no me alcanza la plata. O que la pierdo toda. Que si voy sólo o voy con amigos.
Muchas son las dudas y las preguntas a la hora de emprender un gran y largo viaje.
Porque es arriesgarse. Te puede gustar como no. Puede ser como lo soñabas, puede ser mejor o hasta incluso desilucionarte.
Pero si sentías que era lo que le faltaba a tu vida, estas ahí, animándote a vivir una experiencia que va a quedar guardada en tu alma por siempre.
Y si que vale la pena, no?
Porque viajaste, con angustia dejaste tu familia, tus amigos, lo que te había pertenecido siempre. Te desapegaste de todo.
Pero aprendiste a valorar las cosas, los momentos, las personas, las comidas. Aprendiste de historia, de geografía, de cultura, de arte. Aprendiste de la vida. Más que en la escuela misma.
Te soltaste, te exprésaste más, seguramente lloraste, pataleaste, te quisiste volver, te preguntaste que habías hecho con tu vida, pero al otro día todo volvió a florecer. Gritaste de locura, sonreíste, reiste a carcajadas, conociste más personas maravillosas, te enamoraste y continúaste aprendiendo.
Porque nunca sabemos que hubiese pasado si…. Simplemente creo que el destino nos tiene preparado lo que deba ser.
Nunca sabemos con lo maravilloso que nos podemos encontrar.
Pero ahí estás, viajando, conociendo lo que había afuera de tú propio mundo. Éste, es un nuevo mundo que te abrazó, que te dio la mano. Y qué mejor que dejarse llevar, soñar y volar.
Un día volverás a donde naciste, o te quedarás en el lugar que sentiste más tuyo.
Quizás no recuerdes bien del todo como era el color de la montaña más linda, si la playa en la que más te habías divertido tenía muchos corales o no, el sabor de tal comida típica o hasta incluso puedas no acordarte el nombre de ese gran pueblito. Pero lo que sí vas llevar siempre son las palabras de las personas que conociste, quienes te ayudaron, quienes te abrazaron y a quienes al segundo día de conocerlos les confíaste tu vida.
Es que de esto se trata viajar también. Y como dijo un gran viajero un día: aprendés a cuidarte vos mismo, a cuidar las cosas que hay en tu mochila, pues son las únicas necesarias para cada día y aprendés a cuidar y valorar las personas más asombrosas que se te cruzan en el camino.

Abracemos al 🌎

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