Un paseo por el sur de Alemania

Arquitectura Alemania

No es sólo historia, ni callecitas angostas de empedrados, ciudades pobladas, edificios con fachadas increíbles, monumentos y esculturas. También es naturaleza, grandes campos verdes, montañas altas a orillas de ríos, lagos, parques inmensos con árboles variados. Y mucha cultura cervecera. Por esto Alemania no deja de sorprender a quien la visita.

En un paseo por el sur del país, desde Múnich a Colonia, se puede disfrutar de su cultura y comida. Munich es una de las ciudades más pobladas y ricas del país, y esto se nota, ya que se ve a sus locales llevar una vida de elegancia. Y los precios son mucho más altos que en las otras ciudades. Eso sí, Munich, no deja de respirar a ninguna hora, la gente camina y camina por su gran peatonal, sus edificios tienen esculturas por doquier. Pero más de dos días acá te pueden agotar.

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Un parada obligatoria también es Augsburg, a una hora de Múnich, se llega fácilmente en tren y es una ciudad sobre todo estudiantil, ya que sus universidades le dan vida. Aquí es clave la visita a La Fuggerei, la colonia urbana de carácter social más antigua del mundo creada en 1521 por el banquero Jakob Fugger. Fue el primer barrio para gente de clase baja, donde actualmente siguen viviendo por 0,88 euros al mes y su fundación se encarga de su financiamiento. El dato de color es que aquí vivió Franz Mozart, bisabuelo del compositor Wolfgang A. Mozart. Lo que también hace imperdible su visita es su modelo arquitectónico, es un núcleo urbano independiente, de ocho callejuelas y siete portalones, posee su propia iglesia, murallas y puertas. Luego de la Segunda Guerra Mundial este sitio quedó devastado pero lo volvieron a reconstruir. Hoy aquí mismo se puede visitar el bunker de la Segunda Guerra Mundial, donde se encuentra una exposición de aquella época, cuando Ausburg fue bombardeada. Hay textos, fotos, objetos y películas. Estas son las visitas donde se ve lo crudo de lo que vivieron y es el día de hoy que los mismos Alemanes no hablan de Hitler. Incluso todavía a los jóvenes de 20 años les da vergüenza.

Desde Ausburg se puede visitar Wuzburg, otra localidad que con dos castillos en el centro de la ciudad te invita a respirar la tranquilidad con la que viven sus habitantes. Dar un paseo por la orilla de su río, observar el agua y el centro desde su puente de piedras, parecido al de cualquier película de época y perderse entre sus callecitas peatonales, te generara ganas de quedarte a vivir.

Desde allí se puede ir en tren hasta la bella Colonia, donde se encuentra la Catedral más antigua y grande del mundo. Es una de esas construcciones que te hace sentir demasiado pequeño y te deja anodadado por sus detalles en cada cúpula, por su techo y sus esculturas en cada esquina. Sin dudas un lugar que todos deben conocer.

Además este mismo tren te adentra en el interior de Alemania, te pasea por la ladera de las montañas y por las orillas del río, desde donde se van observando los pueblitos con casa de colores y de estilo europeo. Hasta que en el medio te encontrás nuevamente con abrumadores edificios modernos al pasar por Frankfurt, la gran ciudad de negocios alemanes.

Sin dudas, que uno no se puede ir sin probar todos los platos típicos, ya que no sólo tienen excelentes salchichas. Por ejemplo la Nudeln, son una especie de fideos pero con tamaño de arroz, lleno de queso y huevos, también el sabroso sanguche de jamón, y el brezel, típico pan alemán entrelazado con forma de corazón.

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